“Lo más importante es la felicidad de nuestros hijos”
Ana Maria Campos

Entrevista a Ana Maria Campos, presidenta de Asproseat Grup

Ana Maria Campos es, actualmente, la presidenta y madre de una usuaria de Asproseat. Desde el día que su hija entró en el centro piloto de Santo Just, se involucró con la entidad pasando por varios cargos.
Finalmente, en 2018 fue nombrada presidenta del Grupo.

¿Cuál es su papel como presidenta del Grupo?

El grupo está formado por una Asociación y cuatro Fundaciones y cada una de ellas tiene una función, servicio a las empresas y servicio a las personas.

Es gestionada por un equipo de profesionales dirigidos por un director general con varios directores de área, directores de servicio y varios profesionales con titulaciones y funciones diversas que dan servicio a todo lo que alcanzamos. Principalmente, es un papel de supervisión. Doy mis opiniones, pero ellos son quienes hacen las propuestas. 

En la vertiente de las actividades asociativas, sí que somos los integrantes de la junta directiva quién lo trabajamos.

¿Cuáles son los valores sobre la cuales rige Asproseat?

El respecto a las personas con discapacidad, la ayuda de estas, así como de sus familias. Uno de los principales objetivos de la entidad es garantizar que las personas con discapacidad puedan ejercer todos sus derechos de la manera más autónoma posible. Es decir, lograr el máximo nivel de autonomía posible e inclusión social: igualdad de oportunidades, accesibilidad y autonomía.

¿Qué diferencia Asproseat de otras entidades que trabajan con personas con discapacidad? 

Asproseat dispone de todos los servicios: escuela, centros ocupacionales, residencia, hogares, centros especiales de trabajo, centro de atención especializada, servicio de respiro para las familias y actividades asociativas.

Es decir, se da cobijo a todas las fases de la vida de una persona. Desde pequeños hasta más mayores.

Existen otras organizaciones que también trabajan para personas con discapacidad, pero solo ofrecen ciertos servicios. Aquí los tenemos todos.

Ana Maria Campos

¿Qué proyectos de futuro tiene la entidad?

Me gustaría que se pudiera aumentar el número de hogares para personas con discapacidad. Mi deseo es que cualquier persona de Asproseat pudiera vivir, sin necesidad de faltar los padres. Hoy en día es imposible porque las plazas son limitadas y, por eso, priorizamos según qué situaciones.

¿Está previsto estrenar la nueva nave de Cornellà para  realizar E-commerce próximamente, sinónimo de que las cosas se están haciendo bien, no?

Asproseat ha sido una entidad que, desde sus inicios, ha mirado de cara al futuro, nos hemos avanzado siempre. Hemos tenido la posibilidad de abrir una nueva nave en Cornellà, con más capacidad que las actuales. Es un paso adelante.

¿Cómo se gestionaron las tareas y actividades cotidianas durante el confinamiento de 2020?

Fue muy complicado. Toda la parte social tuvo que cerrar: centros ocupacionales, escuela, actividades deportivas, salidas, etc. Los únicos servicios para personas que no cerraron fueron el Centro Especial de Trabajo, la Residencia de Can Serra y los hogares residenciales, donde se cumplió estrictamente la normativa impuesta por la Generalitat de Cataluña.

Todavía hoy hay actividades que no han arrancado del todo. El deporte lo hemos retomado este mes, mientras que las salidas están paradas, puesto que hasta hace pocas semanas estaban prohibidas las reuniones de más de 10 personas. La situación del covid-19 nos ha roto los esquemas, pero hemos sabido adaptarnos.

¿Qué han sido los éxitos de Asproseat para llegar a ser la entidad que es hoy en día?

Sin duda, la fuerza de los profesionales y las familias. Todos los presidentes han trabajado mucho por los derechos de nuestros usuarios. De cara a la Administración, si no pides no obtienes.  Y, a menudo, pidiendo, tampoco obtienes. Es una lucha continua.

Ana Maria Campos

¿Cómo es el contacto con las familias?

A veces es complicado. La fuerza de la entidad viene de la unión y colaboración de las familias. Aun así, pediría a las familias que se implicaran algo más. Por ejemplo, uno de los objetivos es aumentar el número de socios. Actualmente tenemos 350 socios, mientras que hay muchos más usuarios.

¿Qué le ha aportado Asproseat a su hija?

La felicidad. Mi hija entró con seis años, lleva toda la vida a Asproseat. La primera vez que vi donde estaría y con quien, tengo que reconocer que se me hizo el corazón muy pequeño. Pero al final del curso, me dijo: “Estoy muy feliz”. Si no hubiera vacaciones en agosto, estaría contenta. Ella es feliz en el centro ocupacional.

¿En qué momento decides llevar a tu hija a Asproseat?

Ella hizo los dos primeros años en un parvulario de Esplugues. Al segundo año las diferencias ya se empezaron a acentuar. Según la psicóloga de la EAP, mi hija habría podido continuar allí. Pero yo soy maestra, tengo cierta experiencia con los niños y no estaba de acuerdo. Escogí Asproseat porque en el colegio donde yo trabajaba, había una persona que ya llevaba su hija a Asproseat. Y, además, coincidió que un compañero de trabajo de mi marido también llevaba a su hija.

¿Cómo es la relación de su hija con los compañeros?

Muy buena. Se conocen todos. Tanto cuando estaba en el colegio, como por ejemplo en el centro ocupacional. De hecho, hay compañeros que estaban con ella en el colegio con quien todavía comparte actividades.

¿Qué le dirías a una familia que está pensando si llevar a su hija a Asproseat?

Yo he estado siempre muy contenta con la relación de mi hija con los profesionales. He observado una evolución positiva. He visto a mi hija muy feliz y pienso que, para los chicos y chicas que presentan dificultades, su felicidad es lo más importante. Si ellos son felices, seguro que los padres lo serán.

¿Crees que la Administración está haciendo todo lo que está en sus manos por entidades que trabajan para personas con discapacidad?

Soy consciente que estamos viviendo tiempos difíciles, pero quiero pedirles que no nos olviden, todas las personas con discapacidad también tienen derecho a tener una vida llena. A menudo la Administración nos deja de lado, convendría que pensaran más en estas personas. La pandemia lo ha acentuado, pero esto ya hace años que es así.

Un ejemplo es el de los hogares residenciales. Hay una lista larguísima de personas que quieren acceder. Pediría a los ayuntamientos que pensaran más en este colectivo a la hora de construir pisos.

Siempre he escuchado decir que los países desarrollados son los que protegen la gente mayor y las personas con discapacidad, me gustaría que Cataluña y España pudiera tener esta titulación.

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