“En ningún sitio encontraría lo que me ha dado Asproseat”
Centre Ocupacional 1981

Entrevista a Maria Jesús Deza

María Jesús Deza, nacida en 1965, es una de las usuarias más longevas de Asproseat. De hecho, es una de las personas que inauguró el centro ocupacional 1981, el primero de la asociación, donde está actualmente.

Su padre, uno de los trabajadores de una empresa automovilística, contribuyó a la creación de Asproseat. Y es que la entidad nació en 1979, fruto de la necesidad de este grupo de padres, como el de María Jesús, que tenían hijos con discapacidad y en aquellos momentos se les terminaba la etapa escolar.

No siempre ha estado en el centro ocupacional de la calle Mecánica, también estuvo unos años en el centro especial de trabajo. Es uno de esos perfiles que representa, a la perfección, lo que es Asproseat y lo que quiere conseguir la asociación.

¿Qué es Asproseat para ti?

Es muy especial. No me iría nunca de aquí, estoy muy cómodo. Seguramente en otro lugar no sería lo mismo, difícilmente encontraría lo que tengo aquí.

Llevo tantos años que me lo quiero como si fuera mi casa. Vine a limpiar el centro en 1981, junto con mis padres, para que pudiera abrir. El centro no estaba en condiciones, vinimos a ayudar para ponerlo a punto.

Mi familia ha ayudado mucho a la asociación, sobre todo mi padre. Ha estado siempre ligado a Asproseat.

¿Qué te ha aportado la asociación?

Muchísimos aspectos positivos. He aprendido muchas cosas que antes no sabía hacer. He conocido a mucha gente, algunos que ya no están… Pero, principalmente, mucha felicidad. Estoy muy agradecida, no sé qué estaría haciendo yo sin Asproseat.

Centre Ocupacional 1981

¿Qué te pasó por la cabeza el primer día que llegaste al centro ocupacional 1981? 

Pensé: “A ver qué me encuentro”. Me presenté a todo el mundo quien había y nos hicieron una prueba a todos para ver como trabajábamos, para evaluar si nos podíamos quedar o no. Te hacían la prueba ante el resto de compañeros, me dio un poco de vergüenza! (entre risas).

Por suerte, pude superar la prueba y entrar en el centro. Además del ocupacional, también estuve unos años en el centro especial de trabajo.

¿Qué diferencia el CET del CO?

Es muy diferente. Es otro horario y otro tipo de actividades. Allí está todo centrado en el trabajo y aquí es un poco de todo. También dedicamos horas al trabajo, pero lo combinamos con salidas, visitas a museos, a conciertos, actividades de ocio… Ahora, con la maldita pandemia es más complicado, pero poco a poco estamos retomando las salidas culturales. 

¿Cómo es la relación con los compañeros?

Muy buena. Aparte de compañeros, también son amigos. Los quiero como si fueran mi segunda familia. Son con quien paso más rato a lo largo del día.

¿Cómo es la relación con los profesionales del centro?

Increíble. Nunca he tenido ningún problema con ellos. De hecho, tengo un trato muy parecido que con los compañeros. No me gusta hacer distinción. Siempre puedes acudir a ellos sin ningún problema, tienen mucho respeto y aprecio por nosotros.

¿Qué actividades lleváis a cabo en el centro ocupacional 1981? ¿Proponéis actividades nuevas?

Hacemos todo tipo de actividades: talleres, huerto, gimnasia y muchísimas otras más. Como siempre, algunas me gustan más, pero de todas se aprende. Cada día variamos para romper la monotonía

¡Me encanta el huerto! Lo llevamos a cabo a la terraza de un edificio del barrio de Sants donde cultivamos fruta, verduras y otros alimentos, que después llevamos al comedor social.

A los educadores les proponemos actividades a hacer, le dan mucha importancia a nuestra opinión.

Centre Ocupacional 1981

¿Cómo viviste el confinamiento provocado por el covid-19?

Eché mucho de menos venir al centro. Los educadores estaban permanentemente en contacto con nosotros y nos ponían al día de todo. Entre compañeros no hablamos, solo les pude enviar recuerdos.

¿Cuál es tu situación  en tu casa?

A día de hoy, vivo con mi padre muy cerca de aquí. Mi madre tuvo un accidente doméstico, la tuvieron que operar y ahora está en un centro sociosanitario. La voy a ver un par o tres veces por semana, se pone muy contenta siempre que voy. 

Mi hermano vive en un país lejano, donde ha creado su propia familia, y viene aquí de vez en cuando.

¿Cómo es tu día a día?

Lo primero que hago al despertarme es ducharme, vestirme, almorzar y hacerme la mochila. Mientras tanto, mi padre me prepara el bocadillo, le tengo mucho miedo a los cuchillos (dice entre risas). 

Vivo muy cerca del centro y voy andando. Una vez llego al 1981 empezamos a hacer las actividades que están marcadas en el calendario. La única que hacemos cada día es la de trabajar. Actualmente estamos muy centrados en la de smoking. Mediante una cadena de montaje, preparamos la caja y los educadores lo revisan. 

Hay que hacerlo bien, ya que los de la fábrica están muy atentos (dice entre risas).

Además, soy la encargada de que no falte nada en el lavabo de las chicas. Tengo que estar pendiente que siempre haya papel higiénico y papel de manos. Es mi responsabilidad.

¿Si te encontraras con alguien que tiene dudas sobre si venir o no en el centro, qué le dirías?

Que lo probara, para ver si le gusta o no. Es muy positivo para aprender a hacer cosas nuevas y conocer gente. Hace años, el resto de la población nos miraba mal, nos decían cosas muy feas, nos insultaban, no se nos trataba bien. Desde hace un tiempo, he notado que se nos respeta más. Creo que el hecho que existan este tipo de centros fomenta la inclusión social de las personas con discapacidad. De hecho, tendría que haber muchos más.

¿Qué haríamos sin este centro? La gente lo necesita. Hay mucha gente con discapacidad que puede trabajar, no por tener una discapacidad significa que no puedas entrar al mundo laboral.

Centre Ocupacional 1981

¿Cómo definirías Asproseat?

Es una experiencia muy positiva que debería probar  más gente. Hay muchas personas con discapacidad que nunca han pasado por un centro como este. A mí me ha ido muy bien, nunca he tenido ningún problema. Me aporta mucha felicidad y nunca me he planteado marcharme de aquí.

¿Crees que la sociedad está avanzando en la inclusión social de las personas con discapacidad?

Está claro. Hubo una época en la que los padres escondían a sus hijos con discapacidad. Esto es muy triste. Tenemos que conseguir la total inclusión social de nuestro colectivo. Para eso están estos centros. Mucha gente no los conoce o cree que no hacemos nada y no es así. ¡Aquí trabajamos! 

Hace falta que los políticos se den cuenta de esto. Faltan muchas ayudas y atención a este sector. Debemos tener los mismos derechos que el resto de la población. No puede ser que la gente no conozca estos centros. Yo estoy muy orgullosa de estar aquí, me hace muy feliz. Y, al final, esto es lo más importante.

 

Fuente: Asproseat Grup.

Aquest lloc web fa servir galetes per que tingueu la millor experiència d'usuari. Si continua navegant està donant el seu consentiment per a l'acceptació de les esmentades galetes i l'acceptació de la nostra política de cookies , premi l'enllaç per a més informació. connector galetes ACEPTAR

Aviso de cookies